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¿Qué pasará mañana?

Por Alejandro de la Madrid Trueba

Cuando veo lo que está pasando alrededor del mundo con los fenómenos meteorológicos, en especial los que se relacionan con el agua y su capacidad destructora me impresiono, realmente es impactante saber que el vital líquido, que nos mantiene vivos sea también capaz de quitarla, de destruir nuestro entorno, nuestras casas, pueblos y ciudades completas como lo que acabamos de ver en Japón.
Me pregunté: ¿será capaz el agua de matarnos?

Esta pregunta provoca incertidumbre, me quedé sin palabras al observar en los noticieros el poder del agua al destruir ciudades enteras en el noreste del Japón, ver cómo, de un momento a otro, miles de personas morían sin que nadie pudiera hacer nada para evitarlo, dada la magnitud del fenómeno; ricos o menesterosos, fuertes o débiles, hombres o mujeres, niños o adultos fueron víctimas por igual.
Fue una inmensa ola asesina que enfrentó Japón después del sismo, el peor terremoto registrado en la historia de ese país.

Ante estos fenómenos, por primera vez siento el peligro de vivir tan cerca del mar y a unos cuantos kilómetros de la central nucleoeléctrica de laguna verde que concita tantas dudas sobre su operación y niveles de seguridad.

Vinieron a mi mente las palabras que escuché hace unos días del director de la comisión nacional del agua, cuando señalo en televisión que los tres estados más vulnerables contra los efectos de la lluvia y cambio climático eran: tabasco, Veracruz y el distrito federal.

¿Acaso escuche bien? Veracruz, sí Veracruz, entonces, que seguro me sentí al vivir en una ciudad como Xalapa a 1400 metros sobre el nivel del mar, pero que mal me sentí por los miles de veracruzanos que viven cerca de nuestras costas y quienes viven cerca de los grandes ríos de Veracruz.

en ese momento recordé los viajes que realicé al sureste veracruzano con motivo de las inundaciones ocasionadas por la tormenta tropical Mathew y posteriormente el huracán Karl que arremetieron contra las costas veracruzanas apenas en octubre de 2010 causando tragedia y destrucción en vidas y patrimonio del pueblo veracruzano.

¿Tendrá el agua la capacidad de acabar con nuestra existencia? O ¿depende de nosotros encauzarla para nuestro beneficio?

¿Qué pasará mañana?, me pregunté ¿qué debemos hacer?, no lo sé, en ese momento recordé una frase que había escuchado hace algunos años que decía que había dos tipos de personas: las que hacen las cosas y las que las ven pasar y yo no soy de las que las voy a ver pasar.